Enoturismo

En todas las regiones vitivinícolas encontramos lugares para conocer la cultura, la gastronomía y el vino

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Portugal tiene un rico patrimonio cultural relacionado con el vino. La fuerte tradición vitivinícola está presente en todas las regiones del país, que, con el paso del tiempo, ha visto pasar esta herencia de generación en generación.

Reconocidos en todo el mundo, los vinos portugueses tienen una gran diversidad y singularidad. Sus rasgos distintivos son el resultado de la relación con su propio territorio, marcado claramente por la diversidad geográfica.

La riqueza del continente va desde los frondosos paisajes verdes del noroeste, pasando por las laderas serpenteantes del Duero, el interior y la costa, las marismas que acompañan al río Tajo, las vastas llanuras del Alentejo y las playas del Algarve. En los archipiélagos de Madeira y las Azores, la tierra volcánica y el clima atlántico le otorgan una riqueza natural única.

Como con los vinos, la tradición y la diversidad se observan también en la gastronomía. Platos de carne tradicionales como el típico cocido portugués, pescado y marisco fresco, queso y dulces de convento… la cocina portuguesa es rica y variada. Y para cada plato, hay un buen vino para acompañarlo.

En todas las regiones vitivinícolas encontramos lugares para conocer las particularidades de la cultura, la gastronomía y el vino. El enoturismo ofrecido en Portugal se ha vuelto capaz de responder a una demanda creciente. Museos, restaurantes, fincas y bodegas abren sus puertas, con propuestas que van desde catas de vinos hasta cenas de comida y vino o las ofertas más creativas como los cruceros temáticos o las actividades deportivas y de ocio en plena viña.

Exquisitos hoteles o casas tradicionales te reciben y te invitan con gusto a prolongar las experiencias únicas que ofrece cada región.